
Programa
Y tú ¿qué piensas?
Programa de educación preventiva sobre
nuevos patrones de consumo de drogas
de la FAD en España |
Miguel Ángel Rodríguez. Departamento de Prevención de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción. |
Los cambios que hoy en día se constatan en cuanto a las características que el fenómeno del consumo de drogas por parte de los sectores jóvenes de nuestra sociedad, hacen que sea necesario articular nuevas estrategias de respuesta a las exigencias que se plantean a los profesionales del campo de la prevención de dichas conductas.
El Programa de educación preventiva sobre nuevos patrones de consumo de drogas, Y tú, ¿qué piensas?, nace bajo esa premisa de respuesta, dirigido a una población juvenil de entre 16 y 18 años (de modo aproximado), edades para las que no abundan programas específicos de actuación.
Estas edades suponen un tipo de población objetivo especial, teniendo en cuenta su alto nivel de desarrollo madurativo y el muchas veces limitado número de oportunidades o de canales por los que puedan dirigir sus planteamientos y propuestas. El programa consiste en la facilitación a jóvenes de entre 16 y 18 años (aproximadamente) de unos dossieres que contienen propuestas de reflexión en grupo. Estas propuestas de reflexión son una serie de temas muy presentes en sus esquemas vitales de referencia, y en los que aparece, lógicamente, el consumo de drogas, pero como un elemento más de los mismos.
No obstante, los grandes ejes o temas en los que se articula la información suministrada a los jóvenes en el Programa se corresponden con ámbitos vitales claramente correlacionados hoy en día con los consumos de drogas, como son el tiempo libre, el grupo de iguales, las relaciones interpersonales, la presión de la publicidad, etc.
Tras el proceso de debate grupal alrededor de lo propuesto en los dossieres, y la traducción de dichas conclusiones en algún producto que contenga o refleje esas ideas, el programa contempla una vía de comunicación desde los jóvenes, mediante la fórmula de un concurso, en el que se invita a participar a los grupos de jóvenes con dichos productos, pudiendo hacerse en distintos soportes y en diversas categorías.
El esquema de desarrollo se articula a través de los centros educativos o de asociaciones juveniles. Se actúa a través de los mediadores sociales en los mismos (entendiendo como tales al profesor o al monitor, respectivamente), a los que dirigimos una guía didáctica que facilite la tarea de conducción del trabajo grupal y la estimulación del mismo, a través de diversas técnicas de dinamización.
Dicha guía didáctica contiene, además de información relativa a las principales ideas clave de los diversos textos de los dossieres y la explicación de la dinámica de trabajo del Programa, unas recomendaciones de índole didáctico para las distintas tareas que se han de realizar, incluso con alguna variante de utilización del material. Además, muestra algunos ejemplos de posibles dinámicas a trabajar con el/los grupo/s de jóvenes.
Así, no sólo en la guía didáctica, sino que también en cada texto se incluyen sugerencias o proposiciones de actividades, ofrecidas como posibles tratamientos productivos de la información contenida en los dossieres.
La información que ha de servir de base de esa proceso reflexivo se estructura en textos de diversos tipos y formatos, (artículos, noticias de prensa, presentación de situaciones, datos estadísticos, etc.) que se agrupan en los siguientes seis dossieres temáticos que tratan básicamente:
La vida en el grupo, donde se recoge información sobre la necesidad grupal del ser humano, la formación del autoconcepto a través del grupo, las ventajas e inconvenientes que conlleva la pertenencia a un grupo, así como las características de la influencia que un grupo tiene sobre el joven.
Publicidad y moda, con información sobre las características de la denominada 'sociedad de consumo', el mercado de la publicidad, los mecanismos de influencia de la misma, las consecuencias sociales del consumo o las funciones de la moda.
Jóvenes y adultos, centrado en exponer cómo son las relaciones entre padres e hijos, en qué temas se centra el conflicto; ideas para su mitigación; promover el intento de empatizar con la postura paterna, o desmontar algunos mitos establecidos sobre el tema.
Tiempo libre, dedicado a la exposición de datos y posibilidades actuales sobre su uso, procurando la reflexión hacia el grado de acuerdo que se tiene con las actividades que se realizan, ofreciendo sugerencias de utilización inteligente de ese tiempo de ocio, o algunas claves de por qué se utiliza hoy el tiempo libre de determinadas maneras.
Relaciones personales, que incluye textos que pretenden la reflexión acerca del carácter actual de las relaciones entre jóvenes, los mitos construidos alrededor de las mismas, las diferencias entre el enfrentamiento masculino y femenino a las mismas, etc.
Los jóvenes y el mundo, que pretende señalar posibles caminos de protagonismo de los jóvenes en la sociedad, las posibilidades de acción social, de cambio de la realidad, las ofertas de actividad que se abren en diversos cambios a los jóvenes.
Los textos que conforman los dossieres tienen un carácter eminentemente informativo, no pretendiéndose en ningún momento señalar a los jóvenes qué deberían hacer o pensar, sino que intentan facilitar una reflexión lo más equilibrada posible, incluyéndose en muchas ocasiones un cierto talante provocador de dicho proceso.
Una cualidad que necesariamente posee es la de su flexibilidad. La capacidad de tratamiento de sus propuestas tiene que ser variada, ya que está diseñado para ser trabajado desde campos y realidades muy diversas. El profesor o el monitor tienen una amplia capacidad de decisión sobre el enfoque organizativo del trabajo, sin que las propuestas que desde el material se hacen supongan más que una posibilidad de desarrollo.
Este aspecto, el de la orientación que el profesor o monitor otorga al trabajo, es una de las claves fundamentales del aprovechamiento que se realice del material del programa. La propia manera de organizar la selección de los temas que conformarán el debate grupal, la manera de articular el mismo, son espacios en los que corresponde el protagonismo a quien coordine el programa, siendo por ello un gran responsable de su utilización y del rendimiento que se saque a la propuesta de trabajo.
Operativamente, cabe señalar la existencia de tres fases fundamentalmente:
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una primera de recepción y distribución del material y de organización y planificación del trabajo a seguir con los grupos de jóvenes;
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otra que incluye el propio trabajo y reflexión de los grupos, el establecimiento de conclusiones a partir de ese proceso y la plasmación de las mismas en un producto; y,
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una tercera de divulgación de los mensajes que contienen dichos productos, mediante su participación en el concurso.
Tras esta fase, y desde un plano externo al puramente operativo, es necesario apuntar el posterior trabajo de evaluación de todo el Programa, que supone además en este caso el trabajo complementario del análisis de los mensajes contenidos en los productos presentados por los grupos de jóvenes, de cara a una ulterior utilización de ciertos contenidos en el diseño de propuestas de trabajo preventivo.
Los objetivos que nos planteamos alcanzar con este programa se pueden resumir básicamente en tres, interrelacionados entre sí:
Informar y plantear temas actuales y relevantes desde el punto de vista juvenil, sin ánimo dirigista pero sí relativamente provocador.
Provocar debate y reflexión sobre ámbitos que tienen que ver con su vida y, por lo tanto, también con el consumo de drogas.
Facilitar a los jóvenes un canal de comunicación con respecto a su entorno social, lo cual realizamos mediante la fórmula del concurso, que sirve a la vez para cumplir el objetivo comunicacional y, por otro lado, para estimular su participación.
La participación en el concurso no es presentada ni valorada como absolutamente necesaria, pues sólo con la reflexión y el debate grupal ya se conseguiría un pequeño avance. No obstante, sin el concurso se desvirtúa el programa, pues se obvia la parte relativa a la comunicación desde los jóvenes.
Los criterios de valoración de los productos que los grupos elaboran son diversos, pero podemos afirmar que predomina la consideración acerca de la naturalidad del mensaje. El hecho de que éste sea lo más "auténtico" posible es más importante que el posicionamiento frente al fenómeno del consumo de drogas, que también lo es, pero que es algo que aparece en los dossieres como un tema relevante más de los muchos que les rodean cotidianamente.
El Y tú, ¿qué piensas? fue puesto en marcha por primera vez en el curso escolar pasado, como experiencia piloto, en la Comunidad de Madrid y la provincia de Toledo, distribuyendo más de 10.000 ejemplares de los materiales.
Tras la celebración del concurso, y el análisis de los productos presentados por los jóvenes, procedimos a la evaluación de la experiencia y a la extracción de unas primeras conclusiones sobre los mensajes recibidos.
Para ello utilizamos cuestionarios de evaluación que cumplimentaron tanto los jóvenes destinatarios de la experiencia, como las figuras de coordinación en cada centro docente o asociación. También procedimos a la constitución de grupos de discusión, con los propios jóvenes, en los que se generaron propuestas muy sugerentes de mejora del Programa.
En esta línea, podemos señalar como datos más relevantes que se desarrolló mejor en general en el ámbito escolar que en el asociativo, y que detrás de los productos que los grupos de jóvenes elaboraron, se hallaban sobre todo mensajes relativos a la influencia que la publicidad y las modas tienen en su comportamiento, así como la inquietud por disponer de alternativas de uso del tiempo libre.
Una vez subsanados ciertos problemas en la distribución temporal de las fases e incorporadas ciertas modificaciones señaladas por los jóvenes, en la actualidad se está realizando el programa en un total de cinco Comunidades Autónomas: Madrid, Castilla-La Mancha, Andalucía, Cataluña y País Vasco, así como en la ciudad de Valencia, contando, por lo tanto con un significativo aumento de destinatarios (unos 60.000).
Esperamos con esta iniciativa contribuir, aunque sea mínimamente, en la tarea de la adecuación de la respuesta preventiva a los nuevos patrones de consumo de drogas, pues pensamos que a partir del establecimiento de canales de comunicación con los jóvenes acerca de sus posturas y actitudes vitales, podemos adecuar mejor nuestra relación con ellos en general, y la respuesta profesional a las necesidades de prevención del consumo de drogas, en particular.
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